El país que aspira a convertirse en exportador global del gas de Vaca Muerta enfrenta una paradoja: numerosas industrias prefieren detener su producción en pleno invierno antes que pagar el gas licuado (GNL) sin subsidios. Esta situación, aunque no es nueva, se profundizó este año debido a un cambio de reglas implementado por el Gobierno que muchos sectores productivos no previeron: el Estado dejó de comprar y distribuir GNL subsidiado para la industria.
Actualmente, quienes necesitan gas adicional deben adquirirlo al precio internacional. En un contexto de tensión global por la guerra en Oriente Medio, el costo del GNL llegó a alcanzar hasta 24 dólares por millón de BTU, frente a los 3 dólares que pagaban las industrias por gas de red. Como consecuencia, más de 130 fábricas en todo el país sufrieron cortes en el suministro, según informó la Unión Industrial Argentina.
El principal argumento para eliminar el subsidio al sector productivo es el costo fiscal. Sin embargo, incluso quienes defienden esta medida reconocen fallas en su planificación. La licitación para que privados gestionaran la compra de GNL se lanzó en abril y mayo, cuando debió haberse realizado entre septiembre y octubre del año anterior. Finalmente, el Estado asumió la gestión, pero a precios internacionales más elevados y sin margen de maniobra.
En el NOA, la Unión Industrial de Salta cuantificó el impacto, señalando que la provincia enfrentará una reducción cercana al 35% en la capacidad firme asignada a las industrias debido al reordenamiento de la Secretaría de Energía. En Tucumán, la distribuidora Naturgy informó que las industrias padecen una restricción del 70% en su abastecimiento y que en los próximos días pasarán a “Rampa 0”, una modalidad de corte gradual diseñada para evitar daños en los equipos.
Para muchas industrias el diagnóstico es claro y severo: en numerosos casos, resulta más económico detener la producción que continuar operando con GNL. Fuentes industriales salteñas explicaron a Clarín que, al producir cerámica durante un mes, el único costo fijo es el pago de sueldos, mientras que adquirir gas al precio internacional implica un gasto equivalente a un mes y medio de salarios, sin posibilidad de trasladarlo al precio del producto. “Es pérdida pura”, aseguraron.
Este panorama es confirmado por la Cámara Industrial de Cerámica Roja (CICER), que representa a ceramistas de todo el país. “Es un precio que no podemos pagar”, afirmó Favio Casarín, gerente general de CICER. En dos empresas socias, Fanelli y Ctibor, que producen ladrillos cerámicos huecos en la localidad bonaerense de La Plata, la situación ya no es opcional.
Claudio Moretto, director comercial de Fanelli, explicó que la distribuidora Camuzzi redujo el suministro de gas a cero, obligándolos a interrumpir la producción desde la semana pasada. “Ya debimos bajar la producción un 50% por la demanda contraída y pensábamos que nos alcanzaría”, indicó, y agregó que “otras distribuidoras sí ofrecen al menos el 50% a sus clientes industriales en Pilar o Campana; nosotros no podemos competir, somos clientes cautivos de las distribuidoras”.
Desde Camuzzi confirmaron el corte total de suministro y señalaron que la compañía está facultada a aplicar hasta 60 días de corte por año.
En la industria de la cal, la situación es similar, aunque con una perspectiva particular. Raúl Cabanay, gerente de Caleras San Juan, señaló que, pese a que la producción creció alrededor de un 10% en los primeros cinco meses del año, el alto costo del gas amenaza con frenar ese repunte. “El GNL cuesta diez veces más que el gas de red, que es el competitivo para nosotros. Compramos lo mínimo imprescindible para garantizar el abastecimiento a los clientes, pero no nos conviene”, explicó.
La empresa opera con una combinación de insumos: gas de red como principal fuente, algo de carbón como complemento y GNL solo como último recurso. La importancia del sector calero radica en su rol estratégico: San Juan está en el epicentro del auge del cobre argentino y la cal es fundamental en el proceso de concentración del mineral. Si la industria calera no puede expandirse debido a restricciones energéticas, el cuello de botella no afectará sólo a las fábricas actuales, sino también a la minería, que el Gobierno presenta como motor económico para la próxima década.
- Raro
- Asqueroso
- Divertido
- Interesante
- Emotivo
- Increible
FM DEL CERRO 107.5 MHZ SITIO OFICIAL!

¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora